Santiago Arnodo
Nacido en Carcarañá, Provincia de Santa Fe, un 29 de marzo de 1927, llegó a Colón en 1951 con un reciente título de Profesor de Educación Física.
Desarrolló en su vida muchas actividades: docente, director técnico de básquet, ministro de la Eucaristía en la Iglesia. Pero su nombre siempre estuvo ligado a los Bomberos Voluntarios
En un reportaje realizado por Angel Tessadro en agosto de 1995, para la Revista Magazine Colonense Arnodo decía que tenía la vocación de servicio incorporada. Según él por herencia: su padre estaba en la Comisión de la Sociedad Italiana, en la cooperativa, etc.
Ante la pregunta qué ama respondió la vida
A la pregunta qué odia respondió la mentira, no decir las cosas como son.
Retomando el reportaje realizado por Angel Tessadro en agosto de 1995, Santiago Arnodo recordaba aquella decisión de incorporarse a bomberos.
«Yo sabía que había toda una revolución acá, la gente se reía de los que querían ser bomberos, a mí no me causaba ni mucha gracia, ni mucha pena, era indiferente al tema.
«Cuando estaba en la Escuela Técnica me quedaba siempre una hora sándwich y sabía ir a comer tortas negras a la Panadería de Arresti. A las 10 menos 5, hora que tocaba la salida del recreo en la escuela suena la sirena.
Yo no le llevé mucho el apunte y me fui a lo de Arresti cuando paso por la esquina, veo una montonera de gente donde estaba el cuartel de bomberos y me arrimo. Y veo a los bomberos cargar el material en un cajón grande que subían a un camión… cuando vi eso, dije, acá falto yo y así me inscribí.
Me quedé y al cabo de dos años se me planteó una disyuntiva o dejaba el Cuerpo de Bomberos o dejaba de ser DT de Hispano. En el Hispano yo tenía un sueldo, era un sueldito tipo miseria pero en el montón ayudaba, sin embargo no dudé un sólo segundo dije » me quedo con bomberos. 38 años después sé que si se volviera a repetir esa situación, haría lo mismo. Es una de las cuatro cosas que elegiría si Dios me diera la oportunidad de volver a vivir y me dejara elegir cuatro cosas. Son la profesión docente, la esposa que tengo, ser bombero voluntario y venir a Colón».
Santiago Arnodo era un hombre de gestos. Sus actitudes lo pintaban de cuerpo entero, como contaba la crónica de La Voz de Colón del martes 17 de Julio de 1973.
«Al serle entregadas por el Sr. Reybet las Estrellas símbolo de su ascenso a Jefe de Bomberos, al actual subjefe (cargo a cubrir por renuncia hace ya un año del Sr. José Picapietra) Sr. Santiago Arnodo, al hablar para agradecer el nombramiento declinó el ascenso diciendo que «prefiero seguir siendo 2do jefe porque entiendo que la obra no se hace con grados sino con trabajo, y que por eso mismo, no me animo a lucir ni ostentar un grado que creo no merecer, porque sé que hay otros soldados que trabajan más que yo y merecen esta distinción, porque además de trabajar tienen vocación de bomberos».
Santiago Arnodo se descompuso mientras le estaban haciendo un homenaje en el cuartel de los Bomberos de Wheelwright. Posteriormente falleció. No quedan dudas que logró trascender a través de los resultados de su obra.
Santiago Arnodo dijo «Si me preguntaban a mí que era un bombero decía que era un tipo que echaba agua no tenía otra noción».
Hoy, recorrer el cuartel es encontrarse con Santiago Arnodo. Su espíritu, su Don de Gente, sigue respirándose.
CIUDADANO ILUSTRE
«Lo que sí quiero dejar en claro es que yo no soy un falso modesto, sé que hice cosas por Colón, pero declaro solemnemente que Colón me dobla 4 a 1 de lo que me dio a lo que recibió de mí.
Santiago Arnodo