Emilio Reybet,
Ex Presidente de Comisión Directiva
Detrás de sus ojos vivaces, de esas ganas de contar la historia que lo tuvo como testigo, se esconde una persona que le apostó todas su cartas al cuartel desde sus comienzos.
Quizás sus arrugas son el premio de la experiencia o tal vez, el resultado de tanto esfuerzo para lograr que, lo que empezó como la idea de un grupo se transformara en una realidad, en este cuartel que hoy tiene la ciudad y que tanto costó.
«Colaboraba la gente pero no mucho…también un tiempo medio malo económicamente», dice Emilio cuando recuerda aquellos primeros pasos.
«Las cosas no iban como ha ido últimamente, que la gente entendió más lo que era bomberos. El servicio que presta bomberos no lo presta nadie y desinteresadamente. Vos te imaginás salir a las 2 de la mañana, a las 3, lloviendo, para ir a levantar una planta…»
Uno de los grandes desafíos de la comisión de aquellos primeros años era contar con más espacio para el cuartel.
Emilio Reybet tiene muy presente, quizás por lo arduas que resultaron las negociaciones, cada paso que siguieron para alcanzar lo que se transformó en uno de los primeros logros.
«Porque nosotros habíamos pedido donde está el teléfono (el edificio donde en algún momento funcionó Telefónica de Argentina) esa salida», cuenta Emilio entusiasmado. «Así que entrábamos por allá y salíamos por este otro lado. Nos venía fenómeno. Estaba de Intendente ya en los últimos años Roulet y Hugo Bonci era secretario (de la Comisión Directiva de Bomberos) y yo les pedía un cachito de terreno ahí atrás, donde está edificado…Bueno, y que no y que sí…y sí habré ido a la Intendencia…»
«Hugo Bonci hacía mucha fuerza, pero Roulet firme, no nos quería dar no sé si 5 ó 6 mts. Tal vez un poquito más para hacer el edificio que está al fondo del cuartel… Y por fin un día nos dieron ese pedazo!», concluye Emilio.
Cuando se trata de definir lo que él considera como su mayor logro en la Presidencia de la Comisión Directiva de Bomberos, Emilio no duda en recordar cómo la comisión con la ayuda de la gente, pudo comprar la autobomba de Luján para los bomberos de la ciudad.
«El mayor logro fue la colaboración que hizo el pueblo en ese momento cuando se compró la autobomba de Luján. En medio día se juntaron 4 millones y unos pesos más. Para mí fue una satisfacción, para la Comisión y para todos los bomberos, estábamos todos muy contentos porque teníamos otra máquina más».
Emilio no ahorra calificativos cuando se trata de recordar a Santiago Arnodo.
«Era una persona excepcional. Sin desmerecer a nadie yo creo que lo que hizo Santiago Arnodo por bomberos no sé si se puede repetir.
Los recuerdos van y vienen pero Emilio los trae al presente con cada palabra y sus ojos siguen entusiasmados porque una vez más, jugando a las escondidas con el tiempo, pudieron ganar y contar lo que vieron. (Entrevista realizada en mayo de 2005)